Boletín Mirada Demográfica
Boletín Mensual de la Comunidad de Mirada Demográfica. Explorando las dinámicas cambiantes de la población en Puerto Rico y el mundo.
Agosto 2024
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Contenido
La rápida pérdida de población y el envejecimiento demográfico en Puerto Rico han generado una significativa demanda de mano de obra. Este análisis evalúa si los baby boomers más jóvenes pueden ser la respuesta a esta necesidad.
El estudio reciente sobre las tendencias de incidencia y mortalidad por cáncer en Estados Unidos entre 2000 y 2019 destaca un aumento preocupante en la incidencia de varios tipos de cáncer en generaciones más jóvenes, sugiriendo cambios generacionales en los factores de riesgo. Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para la salud pública y la planificación de servicios de salud.
El análisis de las políticas de fecundidad en Singapur, presentado por la ministra Indranee Rajah, destaca la insuficiencia de los incentivos financieros para revertir la baja tasa de fecundidad y subraya la necesidad de enfoques más holísticos que aborden factores culturales, laborales y de infraestructura social.
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¿Son los baby boomers más jóvenes la respuesta a la demanda de mano de obra? Una propuesta para evaluar
Por: Judith Rodríguez Figueroa, demógrafa,
Catedrática jubilada, Recinto de Ciencias Médicas, Universidad de Puerto Rico
La rápida y abrupta pérdida de población en Puerto Rico durante el siglo XXI, junto con el desequilibrio en la estructura de edad de la población, ha resultado en una significativa reducción de los sectores más jóvenes. Esto ha provocado, a corto plazo, una marcada demanda de mano de obra en el país. Las variables demográficas responsables de estas variaciones son los descensos continuos en la natalidad y un saldo neto de emigración, donde los jóvenes en edades productivas y reproductivas son quienes emigran con mayor frecuencia.
Como consecuencia de estos cambios demográficos, se registran alteraciones en el orden social, económico y político del país. Durante mucho tiempo, Puerto Rico mantuvo una estructura de edad relativamente joven. Sin embargo, a finales del siglo XX comenzó, aunque de manera lenta, un proceso de transición hacia una estructura de edad más envejecida, debido a un descenso paulatino en la natalidad. Este proceso de reducción de la natalidad empezó a escalar en magnitud y velocidad durante las primeras décadas del siglo XXI: entre 2000 y 2023, los niveles de natalidad disminuyeron extraordinariamente en un 67%. Por cada tres nacimientos en el año 2000, se registró solo uno en 2023. A medida que la natalidad disminuía, la población puertorriqueña comenzó a experimentar un nuevo fenómeno demográfico, el envejecimiento de la población, caracterizado por un aumento en la proporción de personas mayores de 65 años en relación con la población total.
Mientras la natalidad siga en niveles bajos y el país continúe registrando un saldo neto de emigración, la pérdida de población total persistirá, agudizando el desbalance en los extremos de la estructura de edad. Un examen de los cambios en la estructura de edad de la población de Puerto Rico a lo largo de los años evidencia la reducción en el tamaño de la población joven mientras que los sectores de mayor edad muestran un incremento tanto en términos numéricos como porcentuales. Así, se hace evidente que la población de Puerto Rico tiene una estructura de edad envejecida, y que este grupo continuará siendo significativo en las próximas dos décadas y media.
El desbalance en los extremos de la estructura de edad, en cuanto a la importancia numérica y porcentual de la población menor de 15 años y de quienes tienen 65 años o más, es el resultado de la reducción en los niveles de fecundidad de las mujeres en Puerto Rico, junto con una emigración masiva de personas jóvenes hacia los Estados Unidos.

Datos Demográficos de Puerto Rico (1950, 2000 y 2024)
Fuente: International Data Base, U.S. Census Bureau 2024

La magnitud de los movimientos migratorios, así como la baja sostenida de la natalidad, coincide con la llegada de los baby boomers a la edad avanzada. Esta generación es la más numerosa registrada en Puerto Rico, con cerca de 1.5 millones de nacimientos entre 1946 y 1964. Los baby boomers se beneficiaron de avances en salud pública y un mejor conocimiento médico, lo que se tradujo en un aumento gradual en la expectativa de vida. Para 2024, este grupo se encuentra en un rango de edad entre 60 y 78 años, considerados parte del sector de edad avanzada.
Un análisis de la distribución porcentual de la población en los extremos de la estructura de edad en Puerto Rico, en comparación con otros países, evidencia el notable desbalance en nuestra estructura demográfica.

Distribución de por cientos de la población por amplios grupos de edad para países seleccionados, año 2024
Fuente: International Data Base, U.S. Census Bureau 2024

Estos cambios en la estructura de edad nos colocan en una situación difícil y vulnerable en términos de viabilidad como pueblo. Para 2024, según datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, el 12.6% de la población tiene menos de 15 años, en contraste con el 24.9% que tiene 65 años o más. Por cada menor de 15 años hay dos adultos de 65 y más. Este desequilibrio propone un déficit progresivo en la mano de obra del país, así como una creciente demanda de servicios relacionados con el área de la salud, vivienda y apoyo social.
De acuerdo con la International Data Base (IDB), para 2024 Puerto Rico presenta una estructura de edad envejecida. En comparación con otros países, Puerto Rico ocupa la tercera posición a nivel mundial en la proporción de personas de 65 años o más, con un 24.9% de la población total. Mónaco y Japón ocupan el primer y segundo lugar, con el 37.1% y 29.5%, respectivamente.
Tener una estructura de edad envejecida implica la presencia de serias complicaciones económicas, sociales y de salud. Por un lado, una población de edad avanzada presenta mayores demandas en servicios de salud y cuidado a largo plazo, lo que representa un desafío para el sistema de salud y el gobierno en términos de financiamiento y recursos. Por otro lado, una población envejecida puede impactar la fuerza laboral y la productividad, ya que habrá menos personas en edad de trabajar.
Es fundamental que las autoridades de Puerto Rico consideren esta estructura de edad al desarrollar políticas públicas y programas que aborden las necesidades específicas de esta población, ya sea en términos de salud, bienestar social o económico.
Oportunidades en la población de adultos mayores
La población de adultos mayores en Puerto Rico de acuerdo a los datos publicados por la Encuesta Sobre la Comunidad de Puerto Rico (ESCPR) para el año 2022 fue de alrededor de 747 mil personas, de las cuales el 57.1% eran mujeres.
Sin embargo, cuando se toma en consideración la composición por edad de este sector poblacional clasificada en dos grandes categorías de edad (65-74 años y 75 años y más) con los datos del año 2022, el sector más joven quedó conformado por 381,844 personas (51.1%) y el más viejo que reúne a los de 75 y más por 366,026 para un (48.9%).
Sin embargo, cuando este sector poblacional se clasifica de acuerdo a la no presencia de al menos un tipo de impedimento o dificultad según definido por la Oficina del Censo de los Estados Unidos se encontró que un total de 365,006 indicaron estar libre de dificultad. Los adultos de edad avanzada entre las edades de 65 a 74 años alberga entre sus efectivos un total de 231,753 personas sin ningún tipo de dificultad o impedimento.

Población de edad avanzada sin ningún tipo de dificultad o impedimento por edad y sexo, Puerto Rico 2022
Fuente: Oficina del Censo, Encuesta Sobre la Comunidad de Puerto Rico (ESCPR) para el año 2022

Cerca de un cuarto de millón (232,000) de personas con edades entre 65 y 74 años no tiene discapacidades que a esa edad pudieran limitar su ingreso a la fuerza laboral. Aunque un 75% de este grupo no le interese reintegrarse al trabajo por diversas razones y el 25% restante sí pudiera estarlo. La cifra entiendo es lo suficientemente grande para ser tomada en consideración. Pues cerca de 58,000 personas podrían ser consideradas como una potencial fuente a considerar en la búsqueda de mano de obra en Puerto Rico. De igual manera, no podemos descartar personas con impedimentos auditivos y visuales que no están incluidos para fines de esta propuesta en el sector poblacional sin ningún tipo de dificultad.
Como en toda propuesta, existen retos que enfrentar, tales como las limitaciones impuestas por el Seguro Social a sus beneficiarios en relación con los ingresos provenientes de trabajos remunerados. Continuar trabajando hasta edades avanzadas es un desafío al que se enfrentarán los países más desarrollados económica y socialmente, especialmente aquellos con bajos niveles de natalidad.
La propuesta presentada recae en su totalidad en los miembros de la generación de los baby boomers, específicamente en los sectores más jóvenes de este grupo, generación que ha sido clave en marcar huellas profundas a lo largo de sus diversas etapas de vida. No se debe descartar al sector poblacional de 75 años y más como otro grupo que, aunque menor, puede contribuir en periodos de trabajo más cortos, ya que muchos de ellos cuentan con la preparación y la energía necesaria para contribuir al desarrollo del país.

Recordemos que, hasta hace poco, la nación más poderosa económicamente del mundo tuvo como candidatos a presidir el país a dos adultos mayores de 78 años de edad.
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Tue, Oct 22
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Aumenta incidencia de cáncer en jóvenes
Por: Raúl Figueroa Rodríguez, Consultor en Demografía
En un estudio reciente sobre las tendencias de incidencia y mortalidad por cáncer en Estados Unidos entre 2000 y 2019 se observan patrones importantes sobre cómo se está comportando el cáncer en las personas jóvenes. El análisis, que incluye personas nacidas en distintos años, revela un aumento preocupante en la incidencia de varios tipos de cáncer en las generaciones más jóvenes, especialmente en aquellas nacidas en la segunda mitad del siglo XX.
De los 34 tipos de cáncer examinados, 17 mostraron un aumento en las tasas de incidencia en generaciones sucesivamente más jóvenes. Esto sugiere un cambio en la exposición a factores de riesgo, posiblemente relacionados con cambios en el estilo de vida y el entorno. Es importante destacar que 10 de estos 17 cánceres están relacionados con la obesidad. Esto coincide con el aumento de la obesidad en las generaciones más jóvenes desde finales de los años 70. Este fenómeno podría estar reflejando cambios en la dieta y la actividad física a lo largo de las generaciones. Además, para algunos tipos de cáncer, como el de hígado en mujeres, útero, vesícula biliar, testicular y colorrectal, las tendencias de mortalidad siguen las de incidencia. Esto sugiere que el aumento no se debe únicamente a mejoras en la detección, sino a un incremento real en la prevalencia de estos cánceres en las generaciones más jóvenes.
Desde una perspectiva demográfica, estos hallazgos tienen implicaciones importantes para la salud pública y la planificación de servicios de salud. Si estas tendencias continúan, podríamos ver un aumento en la carga de enfermedades crónicas en las generaciones más jóvenes a medida que envejecen, lo que podría alterar la estructura por edad de la morbilidad y mortalidad en las próximas décadas.
Es crucial que los demógrafos, epidemiólogos y las personas responsables de tomar decisiones de políticas públicas trabajen juntos para comprender mejor estos patrones generacionales y desarrollar intervenciones efectivas. Se necesita un enfoque de curso de vida para examinar cómo las exposiciones tempranas están influyendo en los resultados de salud posteriores.
No hay duda que estas tendencias en la incidencia del cáncer plantean importantes preguntas sobre los cambios generacionales en los determinantes de la salud. Comprender y abordar estos patrones será fundamental para mejorar la salud de la población y gestionar eficazmente los recursos sanitarios en las próximas décadas.
Gráfica destacada del mes
Este mes queremos destacar una herramienta del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico que provee pirámides poblacionales para los 78 municipios de Puerto Rico.

censo.estadisticas.pr

Pirámides Poblacionales en Muncipios en el 2023 - Imágenes para descarga | State Data Center

Mediante la visualización de los estimados poblacionales por edad y sexo en los Municipios, específcamente vía las pirámides poblacionales se puede ver la variación en la estructura entre las jurisdicciones. Las imágenes para cada uno de los municipios están disponibles para descarga mediante en la opción de "Documentos"  bajo la visualización a continuanción.

Los incentivos financieros no bastan para aumentar la fecundidad: el caso de Singapur
Por: Raúl Figueroa Rodríguez, Consultor en Demografía
El reciente análisis de la ministra Indranee Rajah sobre las políticas de fecundidad en Singapur ofrece importantes lecciones para los demógrafos y personas que toman decisiones de políticas públicas. A pesar de los esfuerzos del gobierno desde 2001 con el Baby Bonus Scheme, la tasa de fecundidad total de Singapur ha seguido disminuyendo, llegando a un mínimo histórico de 0.9 en 2023. Este declive persistente, a pesar de los incentivos financieros, destaca lo complejos que son los factores que influyen en las decisiones de tener hijos. La experiencia de Singapur sugiere que las políticas centradas únicamente en el aspecto económico no son suficientes para cambiar las tendencias demográficas a largo plazo.
Las conversaciones con parejas jóvenes han revelado que, aunque los costos son una consideración importante, especialmente para tener un segundo hijo, otros factores como las oportunidades de carrera y el equilibrio entre trabajo y vida son cruciales en la determinación de tener hijos. Esto apunta a que es necesario un enfoque más amplio en las políticas de población. La iniciativa Forward SG de Singapur, que incluye medidas como la ampliación de la licencia por paternidad y el aumento de plazas en centros de cuidado infantil, refleja este cambio hacia políticas más completas. Este enfoque reconoce la importancia de abordar barreras estructurales y culturales para formar familias.
Nosotros en Puerto Rico, con una tasa de fecundidad de 0.9 hijos por mujer, enfrentamos desafíos similares. De la experiencia de Singapur, podemos aprender que hacen falta políticas de población que consideren tanto las preocupaciones económicas como el bienestar social. La experiencia de Singapur sugiere que las políticas demográficas efectivas deben ir más allá de los incentivos financieros y abordar aspectos culturales, laborales y de infraestructura social. Para los demógrafos, esto implica la necesidad de un análisis más profundo de los factores sociales y económicos que influyen en la fecundidad en Puerto Rico y otros países que estén enfrentando desafíos similares.